Hoy me entristece escribir sobre la muerte de la persona que me dio mi primer oportunidad de trabajo en el ámbito legal.

Deborah Anne Batts, jueza de la corte federal del Distrito Sur de Nueva York falleció el 3 de febrero del 2020 en la ciudad de Nueva York. Tenía 72 años.

Tuve el honor de hacer una pasantía en la cámara de la jueza Batts desde 1996 a 1997, mientras era un estudiante de derecho. La jueza y sus abogados asistentes, Karla G. Sánchez, Matthew L. Moore y Roland Acevedo, me dieron la oportunidad de ayudarles con sus labores judiciales y aprendí mucho de ellos.

Lo que más recuerdo de la jueza Batts es su bella sonrisa, sabiduría y humildad. Aunque se había graduado de prestigiosas universidades y trabajado en lugares importantes, nunca presumía y te hacía sentir una persona especial.

Comprometida con la justicia y creyente de segundas oportunidades

El lunes 10 de febrero estuve presente en el servicio conmemorativo en honor de la jueza Batts en la Catedral de San Juan el Divino en la ciudad de Nueva York. Durante el servicio, escuchamos bellos recordatorios de parte de la jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, Sonia Sotomayor y la jueza principal de la corte federal del Distrito Sur de Nueva York Colleen McMahon; Alexandra y James McCown y la Dr. Gwen Zornberg, los hijos y esposa de la jueza Batts, respectivamente; y la abogada Marcia L. Greenbaum.

La jueza Batts fue recordada como una jurista excepcional. Durante sus más de 25 años en la corte federal, estuvo a cargo de miles de casos civiles y criminales comportándose de manera justa e imparcial.

Ella creía en responsabilizar a las personas por sus actos, pero también en dar segundas oportunidades. Ayudó a exconvictos a reintegrarse a la sociedad después de cumplir sus condenas. Supervisó uno de los Tribunales RISE (reingreso a través de supervisión intensiva y empleo) de la corte federal del Distrito Sur de Nueva York, a través del cual exconvictos pueden reducir su período de libertad supervisada a cambio de participar en un programa especial de rehabilitación bajo supervisión judicial intensiva.

Una pionera y mentora que rompió barreras

La jueza Batts fue la primera jueza federal abiertamente homosexual en la nación. Superó obstáculos, rompió barreras y abrió puertas para muchos estudiantes de leyes y abogados.

La jueza Batts fue nombrada como juez federal por el presidente Bill Clinton en 1994.

Recibió su licenciatura de Radcliffe College y se graduó de la Facultad de Derecho de Harvard en 1972. Después de la escuela de derecho, fue abogada asistente del juez federal Lawrence W. Pierce en la corte federal del Distrito Sur de Nueva York.

La jueza Batts trabajó para la prestigiosa firma de abogados Cravath, Swaine & Moore. También, fue una Fiscal Asistente de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York en la División Criminal.

La jueza Batts fue la primer profesora afroamericana en la Facultad de Derecho de la Universidad Fordham, donde enseñó durante más de 30 años. Además, lideró importantes comités en el ámbito legal y recibió múltiples reconocimiento por su trayectoria profesional y servicio a la profesión legal.

La jueza Batts fue mentora de muchos estudiantes de leyes y abogados y les ayudó en su formación profesional. Le gustaba compartir sus conocimientos sin esperar nada a cambio.

Una persona multifacética y especial

La jueza Batts era una persona ecléctica. Además de ser una excelente jurista, le gustaba tocar la guitarra y tambores.

Amaba las caricaturas, especialmente a Snoopy, los murciélagos, los elefantes y los dulces M&M’s. Junto con su hija Alexandra, le gustaba ver diferentes clases de programas de televisión, incluyendo telenovelas en español y la serie “The Witcher” de Netflix. Alexandra amorosamente llamaba a su madre “mamasita”.

La jueza Batts impactó positivamente la vida de muchas personas, incluyendo la mía. Quienes tuvimos la gran fortuna de conocerla, estaremos eternamente agradecidos por sus contribuciones a la profesión legal y el amor y ayuda que nos brindó.