El gobierno de Estados Unidos quiere frenar el llamado “turismo de maternidad”, y con ese objetivo, anunció la modificación de la regulación de visas B-1 y B-2 que se otorgan a visitantes temporales para negocios o turismo.

La nueva normativa, publicada en el Federal Register, el boletín oficial del gobierno de Estados Unidos, entró en vigor hoy.

Según el documento, las autoridades consulares deberán rechazar solicitudes de visa B de mujeres embarazadas cuyo “propósito principal” es dar a luz en Estados Unidos para que el bebé pueda obtener la ciudadanía estadounidense.

El Departamento de Estado de Estados Unidos también agregó una disposición que impone ciertos requisitos a personas que solicitan una visa B para obtener tratamiento médico en los Estados Unidos. Deben demostrar, a satisfacción de un funcionario consular:

  • que tienen una razón legítima para viajar a los Estados Unidos para recibir tratamiento médico
  • que un médico o centro médico en los Estados Unidos ha acordado brindar tratamiento
  • la duración y costo del tratamiento y otros gastos relacionados
  • que tiene los medios y la intención de pagar el tratamiento médico y todos los gastos correspondientes

En el caso de extranjeras embarazadas que soliciten visa para recibir tratamiento médico, tendrán que demostrar que tienen una razón médica específica y que el viaje no es solo para que el bebé obtenga ciudadanía estadounidense.

Como ejemplo, la norma señala casos en los que se pueda necesitar atención médica especializada para un embarazo complicado en zonas de México, cerca de los Estados Unidos, que carecen de instalaciones médicas apropiadas.

Los oficiales consulares tendrán amplia discreción para aprobar o negar visas B a solicitantes que no puedan cumplir con las nuevas disposiciones.