Esta semana mi columna Consulta Migratoria® cumple cinco años de publicación. En esta ocasión explico por qué he dedicado mi tiempo y conocimientos sobre la ley de inmigración para informar y orientar a la comunidad inmigrante sobre temas importantes que los afecta por medio de este espacio.

Esta es la columna:

Desde que comencé a escribir Consulta Migratoria® para el periódico La Opinión en abril del 2011, se han publicado cientas de mis columnas y he respondido muchas preguntas con un simple objetivo: informar a la comunidad inmigrante sobre sus derechos y responsabilidades, cambios en la ley de inmigración y cómo les afecta y, sobre todo, alertarlos a posibles estafas y los peligros de acudir a notarios o consultores de inmigración para hacer trámites migratorios importantes.

¿Por qué lo hago? Porque yo también soy inmigrante y he vivido en carne propia la odisea de millones de personas que vienen en busca de una mejor vida en los Estados Unidos. He visto como la falta de información y el miedo hacen que nuestra comunidad sea más vulnerable. También he visto como personas inescrupulosas se aprovechan de la comunidad inmigrante para favorecerse económicamente. Eso es algo que a mí me entristece, me decepciona y me enfurece.

Por eso, me he dedicado a la práctica de leyes de inmigración – para poder ayudar a personas como mi madre, que llegó sola a este país con poco dinero, pero con muchas esperanzas; una mujer que dejó a sus hijos pequeños en El Salvador en busca de una mejor vida en este gran país; una mujer que llegó a estar indocumentada, pero logró obtener la residencia permanente trabajando como ama de llaves y pudo ir a buscar a sus hijos para traerlos a Estados Unidos.

Nunca me he olvidado del sacrificio de mi madre, ni de las dificultades que vivimos en nuestros comienzos en este país. Por eso, entiendo la preocupación de tantos inmigrantes que buscan regularizar su situación legal. Y por eso, como abogado de inmigración, siempre he tratado de ayudar, en la medida que he podido, a la comunidad inmigrante.

Durante años, he brindado miles de horas de asistencia y consultoría legal gratuita, he sido abogado defensor de niños migrantes en la corte de inmigración y he ayudado a personas con TPS en diferentes ciudades de los Estados Unidos obtener sus licencias de conducir y recuperar empleos y beneficios por culpa de errores cometidos por agencias gubernamentales. Esos son solo algunos ejemplos de mi labor gratuita, cuyo éxito me ha dado gran satisfacción.

Pero donde puedo tener un mayor alcance y ofrecer más orientación es por medio de mi columna Consulta Migratoria®, mi blog Inmigración Hoy, mi segmento televisivo El Abogado a Tu Lado, que se transmite en NY1 Noticias, y los segmentos de inmigración de Un Nuevo Día de Telemundo.

Estar bien informado es esencial para saber como proceder con un caso migratorio y dónde poder recibir la mejor ayuda legal para ser exitosos con sus trámites – ya sea si tienen o no los recursos económicos. Por medio de estas plataformas trato de mantenerlos informados y guiarlos y  explicar procesos.

Hace cinco años, dediqué mi primera columna a un tema que aún sigue vigente: la importancia de una buena representación legal para sus trámites migratorios y cómo verificar las credenciales de la persona que le proveerá servicios de inmigración. La segunda columna fue sobre cómo evitar caer víctima del fraude migratorio. Mi recomendación de ese entonces sigue en pie: nunca acuda a notarios o consultores de inmigración.

Si no tiene suficientes recursos económicos para contratar a un abogado en práctica privada, puede recurrir a organizaciones sin fines de lucro autorizadas que tengan abogados o representantes acreditados por el gobierno federal para proveer servicios legales. En ambos casos deben pedir ver las licencias y permisos para poder ejercer leyes e indagar sobre la experiencia del representante legal autorizado.

Lamentablemente, en los últimos cinco años, he tenido que informarles sobre varios casos de notarios o consultores de inmigración que estafaron a inmigrantes. Algunos han enfrentado cargos criminales, pero muchos otros aún siguen operando negocios, perjudicando los casos migratorios de miles de personas.

Aunque durante el transcurso de estos cinco años he contestado muchas preguntas, son miles las que han llegado a mi correo electrónico de lectores cuyo deseo más grande es tener una respuesta y solución a su situación migratoria en los Estados Unidos.

Por una cuestión de espacio y de tiempo, no puedo contestar todas las preguntas individuales que me llegan. La realidad es que no hay respuestas sencillas para la mayoría de preguntas que recibo. Lo que puede servir como respuesta para una persona no aplica para otra, porque cada caso es distinto, ya que varían las experiencias y antecedentes de cada inmigrante.

Cada caso individual requiere de un análisis exhaustivo para encontrar la mejor solución a un problema migratorio. Mis respuestas a sus preguntas son solo un punto de partida. Es el comienzo de una conversación para orientarlos al próximo paso.

Agradezco a La Opinión y a impreMedia por depositar en mí su confianza y darme la oportunidad de brindarles, por medio de esta plataforma, información que puede ayudarlos y guiarlos a cómo obtener un estatus legal en este país y cumplir con sus sueños de una mejor vida para ustedes y sus familias.

Y gracias a ustedes, mis lectores, por leer mi columna, enviarme sus preguntas y escribirme mensajes positivos sobre esta columna y mi blog. Espero poder continuar informándolos por esta vía por muchos años más.